La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse luego de que ambos países ampliaran sus ofensivas hacia infraestructura estratégica. Estados Unidos bombardeó puentes, una estación ferroviaria y un aeropuerto en el sur de Irán, mientras que Teherán respondió con ataques contra una central eléctrica y una planta desalinizadora en Kuwait, además de anunciar ofensivas contra bases estadounidenses en Qatar, Baréin y Omán.

El recrudecimiento del conflicto también impactó el estrecho de Ormuz, donde se reportó la interrupción del suministro energético desde Medio Oriente. Además, marines estadounidenses abordaron un petrolero para reforzar el bloqueo marítimo impuesto a Irán, mientras otro buque fue alcanzado por un proyectil. Washington advirtió que mantiene abiertas todas las opciones militares, incluyendo ataques de mayor escala, en tanto que Irán amenazó con extender los ataques a infraestructura civil y con cerrar nuevas rutas estratégicas mediante sus aliados hutíes en Yemen.

La escalada ocurre después del colapso del acuerdo de alto al fuego alcanzado días atrás y ha elevado el riesgo de una reanudación total de las hostilidades. El precio internacional del petróleo Brent subió alrededor de 2% hasta los 86 dólares por barril, mientras crece la preocupación por posibles afectaciones al comercio marítimo y al suministro energético mundial.