El gran poder que Guadalupe Taddei entregó a su contratista favorito Alfredo Hernández Casillas dejó al INE sometido a la voluntad del empresario, quien grabó videos a manera de “seguros de vida” para destruir a la autoridad electoral si lo creía necesario.

Una serie de reuniones grabadas por el mismo Hernández Casillas muestran que a principios del 2026 la relación de negocios entre él y Taddei estaba en un mal momento, al grado de de había amenazas directas y extorsiones

Hernández Casillas, vinculado a Cajas Graf y otras empresas que ganaron millones de pesos con Taddei en el INE y en el órgano electoral de Sonora, logró colocar a una red de funcionarioa incondicionales en puestos clave para entregar contratos y hablar con proveedores, con el aval de Guadalupe Taddei y que le rendían cuentas a él.