Un estudio publicado en la revista Science Advances identificó altos niveles de contaminación por mercurio en cuerpos de agua de la península de Yucatán durante el Período Clásico maya, entre los años 250 y 920 de nuestra era. La investigación, encabezada por especialistas de la Universidad de Auburn, encontró concentraciones que superaron los límites de seguridad actuales en el lago Cobá y el cenote Xcach.

Los investigadores atribuyen la contaminación al uso de cinabrio, un mineral de color rojo que contiene mercurio y que los antiguos mayas empleaban en ceremonias religiosas, rituales y decoración. El análisis de sedimentos reveló que en el lago Cobá los niveles se mantuvieron por encima de los parámetros considerados peligrosos para los ecosistemas durante dos o tres siglos, mientras que en el cenote Xcach se registraron concentraciones graves durante cientos de años.

El estudio también encontró indicios de afectaciones en las cadenas alimentarias acuáticas, con una disminución o desaparición de bacterias, algas y otros organismos, además de impactos en pequeñas especies acuáticas. Aunque no se analizó directamente la exposición humana, los especialistas consideran probable que el mercurio llegara a las poblaciones mediante el consumo de pescado y mariscos contaminados. Los hallazgos añaden otro factor de presión ambiental a los que enfrentaron las comunidades mayas, junto con las sequías, la deforestación y la erosión.