La moneda japonesa registró una nueva caída este martes al cotizarse en alrededor de 162 yenes por dólar, su nivel más bajo desde 1986. La depreciación ocurre pese a las intervenciones realizadas por el gobierno y el Banco de Japón durante abril y mayo para frenar el debilitamiento de la divisa.

Analistas atribuyen la caída a las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga una política de tasas de interés elevadas, fortaleciendo al dólar frente a otras monedas. Con ello, el yen borró las ganancias obtenidas tras las medidas aplicadas por las autoridades japonesas hace apenas unas semanas.

Ante el escenario, el gobierno de Japón advirtió que está preparado para intervenir nuevamente en los mercados si es necesario. La depreciación de la moneda preocupa por su impacto en la inflación y en el costo de las importaciones, especialmente de energía y combustibles para la economía japonesa.