Un pequeño poblado de Texas, con poco más de 3 mil habitantes, llevó ante un tribunal federal la disputa contra el gobierno de Donald Trump para frenar la construcción de un tramo del muro fronterizo con México. Las autoridades locales advirtieron que la obra podría afectar el sistema de diques que protege a la comunidad y aumentar el riesgo de inundaciones.
El caso se desarrolla mientras el Departamento de Seguridad Nacional impulsa un plan de 46 mil millones de dólares para completar la barrera fronteriza. Además de Presidio, propietarios de tierras, ambientalistas y comunidades indígenas han cuestionado la rapidez con la que avanza el proyecto, al considerar que amenaza sitios históricos y evita cumplir diversos requisitos legales.
El gobierno estadounidense sostiene que aún no existe un trazo definitivo para el muro y defiende su facultad para exentar regulaciones con el objetivo de acelerar la construcción. El juez encargado del caso prevé emitir una resolución durante la próxima semana.