Los estadounidenses acudieron a las urnas en unas elecciones intermedias que representan un referéndum sobre el segundo mandato del presidente Donald Trump y que podrían modificar el equilibrio de poder en Washington. El descontento por el aumento del costo de vida y el conflicto con Irán se convirtió en uno de los principales factores de la contienda, mientras los demócratas mostraban optimismo ante la posibilidad de recuperar el control de la Cámara de Representantes y disputar el Senado.

Los republicanos llegaron a la jornada con una ventaja considerable en recursos para sus campañas, aunque enfrentaban dificultades para contener el descontento ciudadano. Más de 57 millones de personas habían votado anticipadamente hasta el lunes. Los demócratas necesitaban ganar tres escaños netos en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado para obtener el control de ambas cámaras. Además, 36 estados celebrarían elecciones para renovar gubernaturas.

El resultado podría definir los últimos dos años de la administración Trump: una victoria demócrata en alguna de las cámaras abriría la puerta a investigaciones y mayores obstáculos para la agenda presidencial, mientras que una mayoría republicana permitiría mantener el respaldo legislativo al mandatario. Las encuestas citadas por Associated Press reflejaban una aprobación de apenas 35% para Trump y de 25% en su manejo de la economía, en un escenario donde también estaban en juego el costo de vida, la política exterior y la confianza en las instituciones electorales.