La derrota de Argentina ante España en la final del Mundial 2026 desató disturbios en distintas ciudades del país, principalmente en el Obelisco de Buenos Aires, donde un grupo de aficionados se enfrentó con la policía. Las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes, dejando un saldo de 15 detenidos y varios lesionados.

Además de los disturbios, las autoridades confirmaron tres personas fallecidas en hechos relacionados con las celebraciones: una mujer que cayó de una camioneta, un hombre que murió por la explosión de pirotecnia y un aficionado que sufrió un paro cardiorrespiratorio. Los servicios de emergencia también atendieron cerca de 20 personas por diversas lesiones.