El Senado de la República avaló el ingreso de elementos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a territorio nacional, así como la salida de tropas mexicanas para participar en ejercicios internacionales, en una decisión que contrasta con la reciente polémica por la presencia de agentes extranjeros en Chihuahua. Las autorizaciones, solicitadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, contemplan actividades de adiestramiento conjunto en distintos puntos del país y en el extranjero.

En total, se permitió el ingreso de hasta 96 militares estadounidenses que participarán en ejercicios como el “Fénix 2026” en Campeche y el programa SOF para fortalecer capacidades de fuerzas especiales en entidades como Hidalgo, Estado de México y Ciudad de México. Paralelamente, se avaló la salida de elementos mexicanos a entrenamientos en Luisiana, Estados Unidos, y a la competencia “Fuerzas Comando 2026” en Paraguay, reforzando la cooperación militar bilateral y regional.

Estas decisiones se dan en un contexto de tensión por el caso Chihuahua, donde la presencia de agentes de la CIA generó cuestionamientos sobre soberanía y coordinación institucional. A diferencia de ese episodio marcado por presunto desconocimiento y desorden operativo, los ejercicios aprobados por el Senado se enmarcan en mecanismos formales, autorizados y regulados, evidenciando la delgada línea entre cooperación internacional y control del Estado sobre la seguridad nacional.