La transición hacia la jornada laboral de 40 horas, prevista para comenzar de manera gradual en 2027, podría llevar a las empresas a modificar horarios, establecer turnos rotativos y contratar trabajadores con perfiles capaces de desempeñar distintas funciones.

Especialistas citados por El CEO advirtieron que estos cambios pueden implicar modificaciones a los contratos laborales. Si un trabajador no acepta nuevas condiciones y existe un convenio vigente, la empresa tendría que respetar sus derechos adquiridos y, en su caso, cubrir la liquidación correspondiente conforme a la Ley Federal del Trabajo.

Otro reto será evitar que la reducción de horas derive en una mayor vigilancia o presión sobre los empleados. Una encuesta de OCC citada en el reporte señala que 12% de los trabajadores teme que las empresas trasladen tareas fuera de la jornada y otro 12% considera que podría aumentar la presión de los superiores.