La NASA inauguró en Virginia su primer túnel de viento nuevo en cuatro décadas, una instalación diseñada para mejorar el rendimiento y la seguridad de futuras aeronaves, cohetes y vehículos de exploración espacial.

El nuevo laboratorio alcanza velocidades de hasta 188 kilómetros por hora y cuenta con una cámara de pruebas de seis metros de diámetro, lo que permitirá estudiar el comportamiento de aviones, naves espaciales, paracaídas y otros vehículos en condiciones controladas. La instalación reúne las capacidades de dos antiguos túneles de viento.

La agencia estadounidense destacó que la infraestructura será utilizada para preparar futuras misiones a la Luna y Marte, especialmente para probar sistemas de entrada, descenso y aterrizaje. También permitirá desarrollar tecnologías para drones, vehículos autónomos, aviones comerciales y aeronaves experimentales.