El Gabinete de Seguridad del Gobierno de México rechazó las declaraciones del director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, quien afirmó que existe una «conexión mortal» entre los cárteles del narcotráfico y el gobierno mexicano. En una tarjeta informativa, las autoridades federales calificaron esos señalamientos como infundados y sostuvieron que no reflejan los resultados obtenidos por el Estado mexicano en el combate a la delincuencia organizada.
Como respuesta, el Gobierno de México destacó que las investigaciones han alcanzado a servidores y exservidores públicos presuntamente involucrados en actividades ilícitas. Señaló que, como resultado de la Operación Enjambre y otras acciones, han sido detenidos más de 80 funcionarios y exfuncionarios, entre ellos siete presidentes municipales en funciones, al asegurar que «no existe protección para ninguna persona que incurra en conductas ilícitas». Sin embargo, el comunicado no hizo referencia al caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ni a los otros funcionarios señalados por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Las declaraciones surgieron durante la primera Cumbre de Estados Unidos Libre de Fentanilo, celebrada en Orlando, Florida, donde Terry Cole aseguró que la DEA ha decomisado 568 millones de dosis de fentanilo y reiteró que el combate contra los cárteles mexicanos es la principal prioridad de la agencia. El funcionario sostuvo que perseguirán a todos los involucrados en las redes del narcotráfico, incluidos quienes, según afirmó, mantienen vínculos con el gobierno mexicano, en un contexto de creciente tensión bilateral en materia de seguridad y combate al crimen organizado.