La agencia rusa de transporte aéreo Rosaviatsia redujo casi a la mitad la altitud máxima permitida para vuelos civiles y prohibió los sobrevuelos sobre Moscú como parte de nuevas medidas de seguridad. Las autoridades señalaron que la decisión permitirá responder con mayor rapidez ante emergencias, aunque aerolíneas advirtieron que operar a menor altitud incrementará el consumo de combustible y los costos, en un contexto donde el sector ya enfrenta problemas por la escasez de hidrocarburos y las afectaciones derivadas de la guerra con Ucrania.