El ministro español de Transportes, Óscar Puente, anunció su renuncia al cargo y su decisión de no competir en las próximas elecciones generales, luego del accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, que dejó 69 personas fallecidas y alrededor de un centenar de heridos. Durante su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso, afirmó que tomó la decisión desde que tuvo conocimiento del siniestro y la justificó como un acto de dignidad política y empatía con las víctimas.

Puente señaló que no podía continuar al frente del ministerio después de dos accidentes ferroviarios de gravedad en menos de un año, independientemente de que tuviera o no responsabilidad directa. Informó que comunicó su decisión al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, minutos antes de hacerla pública y agradeció la confianza recibida. Su salida se produjo en medio de fuertes exigencias de la oposición, que reclamaba asumir responsabilidades políticas por el siniestro.

El accidente ocurrió cuando un tren de alta velocidad de Renfe que viajaba de Madrid hacia Sevilla impactó por detrás a una unidad detenida de la compañía Iryo, provocando que varios vagones cayeran por un terraplén. El Gobierno español anunció una línea de ayudas de 30 millones de euros para las víctimas y sus familias, además de una revisión extraordinaria de los sistemas de seguridad ferroviaria, el refuerzo de los centros de control y mejoras tecnológicas para prevenir nuevos accidentes.