El presidente francés, Emmanuel Macron, llamó a partidos políticos y sindicatos a condenar sin ambigüedades la violencia registrada durante las protestas contra el costo de la vida. También advirtió que las autoridades podrían prohibir algunas concentraciones, al sostener que el país necesita orden y evitar una escalada de tensiones antes de las elecciones presidenciales.
Macron condenó los saqueos, los ataques a edificios públicos y los daños a comercios ocurridos en varias ciudades. Atribuyó los disturbios a grupos de extrema izquierda y delincuentes, mientras expresó su respaldo a las fuerzas de seguridad y a los comerciantes afectados.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, prevé reunirse con representantes políticos para pedirles que fijen una postura pública frente a los hechos. Macron sostuvo que las diferencias deben resolverse por vías democráticas, aunque afirmó comprender las preocupaciones de los jóvenes y prometió medidas relacionadas con el poder adquisitivo. Las autoridades continúan evaluando los daños materiales y las consecuencias de los enfrentamientos.