Una investigación de The New York Times documentó una red integrada por adolescentes y jóvenes de entre 16 y 19 años en Phoenix, Arizona, dedicada a comprar, robar y revender armas a operadores de cárteles mexicanos, principalmente vinculados con el Cártel de Sinaloa.

Según el reportaje, los integrantes de la red, conocidos en México como “Los Chicos Phoenix”, comenzaron con pequeñas inversiones para adquirir armas y posteriormente reinvirtieron las ganancias. La actividad se facilita por la cercanía con la frontera de Sonora, la presencia de operadores criminales en Estados Unidos y las ventas privadas de armas, que en Arizona tienen menores controles que las realizadas mediante establecimientos autorizados.

La investigación también señala que los jóvenes utilizan grupos privados y cifrados en WhatsApp y Telegram para contactar compradores y coordinar operaciones. Autoridades y especialistas identifican además el uso de prestanombres, robos de armas y alteración o eliminación de números de serie como parte de los mecanismos utilizados para abastecer este mercado ilegal.