México y Estados Unidos desplegaron alrededor de 500 militares cada uno en sus respectivos territorios fronterizos como parte de una operación coordinada para reforzar la vigilancia y combatir el tráfico de drogas y personas. El movimiento estadounidense ocurrió en el Valle del Río Grande, Texas, tras un tiroteo contra la Guardia Costera en Garceno, mientras que México movilizó efectivos del Ejército y la Guardia Nacional en Tamaulipas.

El operativo mexicano abarcó los municipios de Nueva Ciudad Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo y Gustavo Díaz Ordaz. Además, la Secretaría de Marina informó sobre acciones complementarias del Sector Naval de Matamoros, con 159 elementos, 11 vehículos y dos drones. Para las labores de vigilancia también se utilizaron helicópteros UH-60, drones y equipos antidrones móviles y semifijos.

La Defensa Nacional y la Secretaría de Relaciones Exteriores señalaron que la coordinación se estableció el 3 de octubre entre mandos militares de ambos países y la Fuerza de Tarea Conjunta “Frontera Sur” de Estados Unidos. Cada fuerza opera dentro de su propio territorio. La Semar afirmó que la colaboración se rige por el respeto a la soberanía, la responsabilidad compartida, la confianza mutua y la cooperación sin subordinación.