La inflación anual de Estados Unidos se mantuvo en 3.4% durante agosto, después de dos meses consecutivos de desaceleración. El resultado estuvo en línea con las previsiones de los analistas y coincidió con un repunte en los precios de los combustibles, asociado al conflicto entre Estados Unidos e Irán.

El índice subyacente, que excluye alimentos y energía, bajó de 2.5% a 2.4%. En términos mensuales, el Índice de Precios de Consumo aumentó 0.4%, frente al 0.1% registrado en julio, mientras que el índice de gasolina avanzó 3.9% y el componente energético subió 2.1%.

La inflación continúa por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal, por lo que será uno de los principales indicadores considerados en su próxima reunión de política monetaria, programada para el 15 y 16 de septiembre. La Fed mantiene actualmente las tasas en un rango de 3.5% a 3.75%, mientras su presidente, Kevin Warsh, ha advertido que podría actuar si los precios no avanzan con claridad hacia la meta.