La inflación anual de Estados Unidos se ubicó en 3.4% durante julio, una décima menos que en junio, impulsada principalmente por una disminución en los precios de la energía. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, también bajó una décima, hasta 2.5%, de acuerdo con el Buró de Estadísticas Laborales.
El índice de energía disminuyó 1.5% en julio, mientras los precios de vivienda y alimentos aumentaron 0.1%. Aunque la inflación permanece por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal, el dato estuvo en línea con las expectativas del mercado y redujo los temores de que un repunte obligara a mantener una postura monetaria más restrictiva.
Tras conocerse el dato, el dólar se debilitó y los operadores redujeron sus apuestas sobre un posible aumento de tasas en septiembre. La probabilidad estimada pasó de 44% a 40%, en un contexto donde también influyen los recientes datos de empleo y crecimiento económico de Estados Unidos.