Aunque la hepatitis C puede curarse actualmente en más del 95% de los casos mediante tratamientos de entre ocho y doce semanas, el principal desafío en México continúa siendo detectar oportunamente a las personas infectadas antes de que desarrollen complicaciones graves, señaló el gastroenterólogo Sergio Gabriel Muñoz Martínez, del Centro Médico ABC.
El especialista explicó que tanto la hepatitis B como la C pueden permanecer durante años sin presentar síntomas, permitiendo que el daño al hígado avance silenciosamente hasta provocar cirrosis o cáncer hepático. Además, advirtió que persiste una fuerte desinformación sobre estas enfermedades, pues muchas personas todavía las relacionan exclusivamente con el consumo de alcohol, cuando también pueden transmitirse por contacto con sangre contaminada, agujas no estériles, tatuajes realizados sin medidas sanitarias o relaciones sexuales sin protección.
Muñoz Martínez consideró que fortalecer las campañas de detección temprana y reducir el estigma asociado a las hepatitis virales son acciones fundamentales para disminuir los casos graves. Subrayó que un diagnóstico oportuno permite acceder a tratamientos altamente efectivos que pueden evitar complicaciones y mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.