La decisión se tomó después de dos casos en los que agentes migratorios mataron a conductores durante inspecciones en Texas y Maine, entre ellos el mexicano Lorenzo Salgado y un ciudadano colombiano de 26 años.

Las autoridades estadounidenses investigan ambos hechos, mientras organizaciones defensoras de migrantes cuestionan el uso de la fuerza y señalan que, en el caso ocurrido en Maine, los agentes involucrados no portaban cámaras corporales. Según Reuters, al menos siete personas han muerto en operativos migratorios desde el regreso de Donald Trump a la presidencia.