Estudiantes de educación básica en México enfrentan un rezago de entre cuatro y cinco ciclos escolares, de acuerdo con evaluaciones del Kumon. El diagnóstico, basado en miles de pruebas aplicadas en el país, revela deficiencias graves en habilidades básicas como lectura, suma y comprensión, incluso en alumnos de grados avanzados.
Luis Chiba Ramayoni, directivo de la organización, advirtió que este atraso está directamente ligado a la interrupción educativa provocada por la pandemia, cuando las clases virtuales se implementaron de forma apresurada y muchos estudiantes quedaron fuera del proceso formativo. “Hay alumnos que no saben sumar o no comprenden lo que leen”, señaló, calificando la situación como una crisis educativa “alarmante”.
El impacto, se dice, podría trascender lo académico. De no atenderse, el rezago podría traducirse en una “generación perdida”, con limitaciones en oportunidades profesionales y una eventual caída en el capital humano del país en los próximos 10 a 15 años.
Así, el efecto prolongado de la pandemia no solo evidenció fallas estructurales en el sistema educativo, sino que plantea un desafío urgente: recuperar el aprendizaje perdido antes de que sus consecuencias se vuelvan irreversibles.