Para Anayeli Estrella Moreno, de 42 años, la vida se detuvo dos veces casi sin darle respiro; primero con la muerte de su madre y, apenas un año después, con la de su suegra. La tristeza se convirtió en depresión y los días comenzaron a sentirse largos, grises e interminables. Pero incluso en los momentos más oscuros, hay pequeñas luces que esperan ser encendidas.
Anayeli decidió buscar ayuda. No fue sencillo aceptar que necesitaba apoyo, pero ese paso, quizá el más difícil, fue también el más transformador. Llegó al Centro de Atención Integral de la Mujer (CAIM) del DIF Estatal. Ahí no solo encontró acompañamiento psicológico para atravesar su duelo, también descubrió algo que no sabía que estaba buscando: una nueva versión de sí misma.
Entre espejos, brochas y colores comenzó a reconstruirse. El taller de belleza no solo le enseñó maquillaje, cortes y peinados; le devolvió confianza, propósito y una rutina que le permitió volver a sonreír. Dos años después, ese espacio se convirtió en mucho más que un aula, es, como ella misma lo dice, su segunda casa.
Lo que inició como aprendizaje se transformó en oportunidad. Hoy, desde la comodidad de su hogar, Anayeli atiende a amigas y conocidas, ofrece servicios de colorimetría, tintes y estilismo, y genera ingresos propios para sostener a su familia. Cada clienta que se mira al espejo satisfecha también es un recordatorio de que ella misma volvió a verse con amor.
Para Anayeli, el verdadero cambio no fue solo emprender un negocio, sino recuperar la sensación de ser útil, capaz y valiosa. Entendió que la fortaleza de una mujer no está únicamente en resistir los golpes de la vida, sino en aceptarse, levantarse y volver a creer en su propio valor.
Hoy su historia es también un mensaje para otras mujeres: siempre es posible empezar de nuevo. A veces todo comienza con una decisión pequeña y termina convirtiéndose en una transformación profunda. Porque cuando una mujer se reconstruye, no solo cambia su presente, sino que redefine su futuro.
Finalmente, Anayeli invitó a otras mujeres que al igual que ella quieran salir adelante, a que se acerquen a este centro, donde se ofrecen talleres de corte y confección, computación, bisutería, floristería, repostería, primeros auxilios, elaboración de piñatas, velas y jabones, entre otros; cabe destacar que este centro cuenta con una guardería para los hijos e hijas de las alumnas, mientras ellas estudian.
Las interesadas pueden acudir a las oficinas del CAIM, que se ubican en Av. Ayuntamiento No. 314, Barrio del Encino, de lunes a viernes en un horario de 8:00 a.m. a 3:00 p.m.; o bien, comunicarse al teléfono 449 918 33 40 para solicitar más información.